Teniendo en cuenta que mi mujer tiene síndrome de sensibilización del sistema nervioso central, con posible afectación por electro sensibilidad, ¿los valores de las mediciones que se reflejan son peligrosos?
Nos han consultado sobre la compra de una vivienda en Santa Cruz de Tenerife, situada en las inmediaciones de una antena de telefonía móvil. La preocupación surge por la posible afectación a una persona con síndrome de sensibilización del sistema nervioso central, también conocido como sensibilidad central, y posible electrosensibilidad.
Al revisar la ubicación de la antena (https://antenasmoviles.es/#19/28.46686/-16.25934/osm), hemos comprobado que se encuentra instalada en lo alto de un mástil elevado, lo que hace que la dirección principal de su emisión esté muy por encima del nivel de la calle o de los primeros pisos del edificio más cercano. En general, estas antenas están diseñadas para cubrir grandes áreas y suelen emitir en dirección horizontal o con cierta inclinación hacia abajo, pero evitando que el haz principal incida sobre edificios del entorno obstruyendo la difusión de la señal, y no justo hacia debajo de su estructura o sus inmediaciones más próximas.
Los niveles de campo eléctrico registrados en la zona más próxima (de acuerdo a la fuente que nos facilitaba la persona que nos hacía llegar esta consulta, https://antenasmoviles.es/#20/28.46720/-16.25905/osm) oscilan entre 0,44 y 4,63 V/m. Estos valores suponen, en el caso del máximo, apenas el 0,568 % del límite establecido por las recomendaciones internacionales del ICNIRP (Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes), organismo de referencia para la Organización Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias europeas y españolas. Es decir, los niveles registrados son miles de veces inferiores a los niveles límite establecidos. Además, dichos niveles límite se fijan introduciendo un factor de reducción al valor umbral, que es el potencialmente peligroso para la salud. De este modo, se introduce un factor de seguridad para tratar de garantizar la protección de la población expuesta, aún con las incertidumbres científicas por resolver, e independientemente de cuál sea la fisiología termorreguladora, el nivel de actividad física o la condiciones medioambientales de los individuos.
Es importante recordar que, hasta la fecha, no existe evidencia científica que relacione de forma causal la exposición a antenas de telefonía móvil con efectos adversos sobre la salud. La posible electrosensibilidad, aunque reconocida como una condición real en cuanto al malestar que experimentan quienes la padecen, no ha podido relacionarse con la exposición objetiva a campos electromagnéticos en estudios doble ciego. En éstos, ni investigadores ni participantes conocen cuándo se emite la señal hasta que termina el estudio.
En definitiva, desde el punto de vista científico y sanitario, no hay motivos de preocupación por los niveles registrados. No obstante, entendemos que vivir con sensibilidad central implica un alto grado de vulnerabilidad, y en estos casos también es fundamental que la decisión sobre la vivienda se base en el bienestar general que pueda aportar el entorno.