Primero agradecer la información que nos proporcionan al responder las preguntas que les hacemos.
Pregunta: la radiación dispersa en TAC craneal en bebés es muy alta? Llega mucha radiación dispersa a la zona de la tiroides? Y al pecho y resto del cuerpo?
Estimada señora.
El primer principio del Sistema de Protección Radiológica es la justificación basándose en la relación riesgo-beneficio, lo que quiere decir que el beneficio para usted de la realización de esas pruebas, ha de superar el potencial riesgo al que se expone con las mismas; así pues, sus médicos considerarían que estos exámenes estaban justificados para poder diagnosticar mejor su problema y necesitarían la información de esas exploraciones para poder planificar adecuadamente su diagnóstico y posterior tratamiento o intervención o descartar otro tipo de problemas.
En general, el riesgo de efectos radioinducidos por exámenes de radiodiagnóstico, como es su caso, es muy bajo, y el beneficio de un buen diagnóstico supera en gran medida ese riesgo. La magnitud que usamos para estimar el riesgo radiológico es la dosis efectiva (mili Sievert: mSv), que se refiere al riesgo de efectos radioinducidos promediado en todo el cuerpo, y en general para evaluarla en las exposiciones médicas se suele comparar con la dosis que recibimos por el fondo radiactivo natural al que estamos expuestas todas las personas. Como ejemplo, la dosis efectiva en su exploración de TC de abdomen-pelvis será aproximadamente 10 mSv. La de un TC de tórax está entre 4 y 6 mSv. La de un TC de cabeza está entre 2 y 4 mSv. La de un AngiTC está en torno a los 15 mSv. Los TC más actuales imparten menos dosis ya que incorporan sistemas de reducción de dosis con reconstrucciones iterativas o la aplicación de la inteligencia artificial.
Las dosis que reciben los órganos y tejidos los evaluamos a través de la dosis equivalente para valorar los posibles efectos tisulares. También los medimos en mSv.
La dosis efectiva de las exploraciones simples es mucho más baja, hasta un factor 100 veces inferior a las de un TC. Por ejemplo, las dosis efectivas de las exploraciones de columna, abdomen o las telerradiografías están entre 0,3 y 1 mSv. La dosis efectiva de una placa de tórax simple es de 0,02 mSv. La de un TC dental sería de 0,35 mSv.
En su caso, la dosis en cerebro sería del orden de unos 15 mili Sievert.
La dosis que llega a la tiroides en un TC craneal (en general) es pequeña, del orden de 400 micro Sievert.
Para le resto del cuerpo será muy inferior, del orden de unos pocos micro Sievert.
La dosis efectiva estaría en torno a 1 mili Sievert.
Estas dosis entrañan un riesgo despreciable.
Hay autores que consideran que el riesgo adicional de cáncer por recibir 40 mSv en varios TC abdominales es, en el transcurso de la vida de un adulto, del orden de 1 por 500 (National Radiological Protection Board. Protection of the Patient in X-ray Computed Tomography (ISBN 0 85951 345 8) London: HMSO. 1992). Pese a todo, esto representa un incremento pequeño del riesgo comparado con el elevadísimo riesgo general de padecer un cáncer (casi 1 por 3) (Comisión Europea. Guía de indicaciones para la correcta solicitud de pruebas de diagnóstico por imagen. Colección Protección Radiológica nº 118. 2001). Otro dato a tener en cuenta es que la comisión internacional de protección radiológica indica que si el feto recibe dosis inferiores a 100 mSv el riesgo de tener efectos radio-inducidos de cualquier tipo es despreciable.
Por todo ello, esto NO debería suponer un motivo de angustia para usted ya que sus exploraciones serían necesarias incluso para descartar posibles patologías u enfermedades, se realizarían adecuadamente y los riesgos radiológicos a los que está sometido son bajos. La probabilidad estadística que tiene de sufrir un cáncer por la radiación recibida es muy baja.
El beneficio de su realización siempre es mayor que los posibles riesgos. No hacerse una exploración radiológica necesaria puede ser un gran riesgo para la salud ya que sus médicos necesitan esa información para planificar un tratamiento, operación, recuperación o curación o incluso descartar enfermedades.
Un saludo.