Mi pregunta está relacionada con la distancia segura hasta una torre de alta tensión. Mi hija de 4 años ha conseguido una plaza en un colegio en el cual fuera del mismo, en una zona a más de 50 m de distancia, hay una torre de alta tensión. ¿Es perjudicial para mi hija? ¿A qué distancia tienen que estar alejadas esas líneas del colegio?

Suponemos que su consulta viene motivada por el hecho de que en 2002 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, incluyó la exposición a campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (ELF, que engloban a la frecuencia industrial de 50/60 Hz) en su clasificación de Posibles Agentes Cancerígenos (Grupo 2B).
Tal clasificación se basó principalmente en dos grandes estudios epidemiológicos publicados en 2000, que mostraban incrementos estadísticamente significativos de la incidencia de leucemia en niños (menores de 15 años) que residían en viviendas en las que el nivel promedio de campo de 50/60 Hz, considerando el total de las habitaciones, excedía los 0,3 – 0,4 microteslas (µT). Esos campos podían provenir del exterior de las viviendas (líneas eléctricas de baja, media o alta tensión muy próximas a la casa, por ejemplo), pero en muchos casos los campos estaban generados por cableados, sistemas de calefacción u otros equipos eléctricos existentes en la propia vivienda. De todas formas, tales niveles de exposición residencial relativamente altos son excepcionales. Así, los resultados de estudios dosimétricos revelan que el porcentaje de viviendas unifamiliares europeas con niveles medios de campo iguales o superiores a 0,3 µT no alcanza el 3%.
Los incrementos de riesgo de leucemia oscilaban, según los estudios epidemiológicos citados arriba, entre el 40% y el 80% sobre la incidencia espontánea en la población general. En América y en Europa la incidencia anual espontánea de leucemia es de unos 5 casos por cada 100.000 niños. A efectos de cálculo consideraremos el peor de los escenarios. Así, admitiremos aquí que un sujeto que ha pasado su infancia en una casa con un ambiente promedio de campo superior a 0,3 µT, tiene una probabilidad superior a la de la población general, en un 80%, de desarrollar leucemia antes de los 15 años. Bajo esa premisa y mediante un cálculo simplificado, el riesgo individual de que ese niño sea diagnosticado de leucemia es de 1,8x5 sobre 100.000; es decir, de 9/100.000, frente a la prevalencia espontánea de 5/100.000 niños. Con un riesgo individual añadido de 4/100.000 (1/25.000 niños), la probabilidad de que un niño determinado (mi hijo) desarrolle una leucemia por haber vivido en una residencia con alta exposición a campos de 50/60 Hz, es muy remota, aunque no nula.
Pero todo lo anterior se refiere a incidencia de leucemia por exposición residencial. Por el contrario, no existe evidencia de que la incidencia de ese mismo tipo de cáncer, o de cualquier otra dolencia, se vea incrementada en niños por exposición no residencial (en el colegio o en otro lugar) a campos de 50/60 Hz. Eso podría atribuirse en parte al tiempo de exposición. Así, durante su infancia el sujeto permanece en casa entre 18 y 24 horas diarias, 7 días a la semana y 12 meses al año; mientras que en el colegio solo permanece un máximo de 8 horas diarias, de lunes a viernes y 9 meses anuales.
Es cierto que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en España no existe una normativa que establezca, con un criterio de protección ante las radiaciones, una distancia mínima entre líneas eléctricas aéreas y espacios habitados. Sin embargo, desde que despertó la sensibilidad social sobre los potenciales efectos de la exposición crónica a los campos electromagnéticos, se ha venido poniendo especial atención a establecer una distancia prudencial entre las líneas eléctricas y las viviendas y centros de educación. En el caso que usted describe, a una distancia superior a 50 metros de una línea aérea de alta tensión típica, los valores promedio de exposición en el colegio estarán muy por debajo de esos niveles de riesgo potencial, supriores a 0,3 µT.
En consecuencia, no existe evidencia indicativa de que la asistencia al colegio con las características que usted describe suponga algún tipo de riesgo para la salud de su hija por causa de exposición a los campos de 50 Hz emitidos por la línea eléctrica próxima. En cualquier caso, tal vez desee usted plantear esta misma cuestión a la Dirección del centro. No sería de extrañar que otros padres se hayan interesado por el tema en años anteriores y que el colegio disponga ya de una certificación de seguridad basada en mediciones in situ de campos electromagnéticos.
Esperamos que esta información satisfaga las expectativas de su consulta.

Atentamente,

Grupo de Trabajo en Radiaciones No Ionizantes, Sociedad Española de Protección Radiológica

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