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Durante 20 años he cocinado en cocina vitro cerámica y quiero cambiar a sistema de inducción. He leído numerosos artículos que hablan de los riesgos de dicho sistema para la salud, aunque desconozco la base científica de los mismos. Les agradecería que me remitieran algún estudio que se refiera a este tema con un fundamento científico

 

Estimada Señora,

El experto del grupo de trabajo en Radiación No Ionizante de la SEPR no estará disponible para responder su pregunta hasta la tercera semana de agosto. No obstante, le remitimos la respuesta facilitada por dicho grupo este mismo mes a otra pregunta de similar alcance:  

“Muchas gracias por su consulta sobre los posibles efectos de la exposición a campos electromagnéticos emitidos por placas de inducción. Como usted sabe, ese tipo de cocinas utiliza campos electromagnéticos con frecuencias en el rango de las decenas de kHz, y con potencias superiores a 3 kW. Los campos son generados por bobinas situadas inmediatamente debajo de la placa, y son lo suficientemente elevados como para, mediante la inducción de corrientes de Foucault, calentar un cuerpo de material ferromagnético (una sartén para cocina de inducción, por ejemplo).

La controversia que usted ha identificado en la red se debe a la relativamente alta intensidad de los campos generados por las cocinas de inducción, y a la actual carencia de conocimientos adecuados sobre los mecanismos de interacción de ese tipo de campos con los biosistemas. En general, se asume que un adulto sano que haga un uso normal (2 – 3 veces al día) y a una distancia normal (50 cm o más de las bobinas) durante periodos cortos, se verá expuesto a campos relativamente intensos, pero no nocivos.

Tal asunción no se basa en datos epidemiológicos o experimentales en animales, ya que la evidencia al respecto es demasiado incompleta para avalar o refutar esa asunción. Las alegaciones de inocuidad se basan en argumentos de cumplimiento de los límites de seguridad establecidos por un organismo autónomo denominado ICNIRP en 1998. La cuestión es que el objetivo de esos límites, que siguen vigentes en las regulaciones española y europea, era prevenir efectos nocivos inmediatos (por hipertermia, en el caso que nos ocupa) de exposiciones muy cortas y esporádicas, pero no garantizaban la inocuidad en caso de exposiciones prolongadas o crónicas. Esta falta de garantía es la que alegan los detractores del uso doméstico de las cocinas de inducción.

Además, estudios metrológicos recientes (2012), realizados con las técnicas de medición y simulación más avanzadas, han revelado que, dependiendo del modelo, de la distancia y de la anatomía del sujeto expuesto, las emisiones recibidas de algunas placas de inducción pueden superar con creces los límites citados (véase: Exposure of the human body to professional and domestic induction cooktops compared to the basic restrictions; por Christ A, Guldimann R, Bühlmann B, Zefferer M, Bakker JF, van Rhoon GC, Kuster N; publicado en Bioelectromagnetics. 2012 Dec;33(8):695-705. doi: 10.1002/bem.21739).

Es por eso que durante el empleo de cocinas de inducción se recomienda, en general, que el usuario maximice la distancia que le separa de las placas y no permanezca en sus inmediaciones más tiempo del necesario. Esas precauciones deben extremarse en el caso de personas portadoras de implantes activos, como los marcapasos, ya que las corrientes inducidas por el campo podrían dar lugar a disfunciones en el implante.

Esperamos que esta información satisfaga las expectativas de su consulta.

 

 

 

 

Atentamente,

Grupo de trabajo en Radiación No Ionizante, SEPR.”

 

 

 

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