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CEM-RF y salud: la importancia de la calidad en la investigación científica

Tal y como aparecía en la publicación del pasado mayo del 2024, en la revista The Lancet Oncology, los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF) son uno de los agentes ambientales recogidos como prioritarios entre las recomendaciones de (re) evaluación para el periodo 2025-2029, según el Grupo Asesor de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC). Un año después, se ha publicado la revisión “Exposure to radiofrequency electromagnetic fields and IARC carcinogen assessment: Risk of Bias preliminary literature assessment for 10 key characteristics of human carcinogens, cuyo objeto hacer una evaluación preliminar sobre la literatura científica y el papel de la exposición a CEM-RF sobre la génesis del cáncer.

El trabajo introduce la nueva metodología de la IARC, que se centra ahora en la identificación de los peligros (hazard) carcinogénicos y no en la evaluación del riesgo (risk assessment), dando mayor importancia a la evidencia mecanicista, especialmente a partir de estudios in vitro, frente a los estudios epidemiológicos y en animales antes priorizados. Para ello emplea 10 características clave (KC) de los carcinógenos humanos, tales como daño en el ADN, estrés oxidativo, alteraciones en la proliferación celular, inflamación, alteraciones epigenéticas, etc., descritas brevemente en la publicación. Se revisaron 119 estudios in vitro y 40 in vivo publicados hasta el 30 de junio de 2023, relacionados con 8 de las 10 KC, excluyendo genotoxicidad y estrés oxidativo, ya revisadas en estudios previos que concluyeron que la evidencia sobre la carcinogenicidad de los CEM-RF es de baja o muy baja certeza. Además, aplica 6 criterios de riesgo de sesgo (RoB) para evaluar su calidad metodológica, incluyendo el uso de controles adecuados, cegamiento, control de temperatura y dosimetría precisa.

Del total, el 38 % informaba de efectos estadísticamente significativos tras exposición a CEM-RF, pero solo el 18% (29 estudios) fueron clasificados como de alta calidad al cumplir con 5 o 6 criterios de RoB. De éstos, que cumplían 5 o 6 criterios de RoB, solo 3 estudios observaron efectos positivos, mientras que los estudios de menor calidad tendían a informar de más efectos. La KC10, relacionada con alteraciones en la proliferación celular, muerte celular o suministro de nutrientes, fue la única con suficiente número de estudios para un análisis más detallado, aunque ninguno de los estudios positivos cumplía con los criterios de alta calidad. Entre las limitaciones del estudio, el artículo apunta la baja calidad, en general, de los trabajos incluidos que merman la confianza de cualquier observación, y las dificultades encontradas para compararlos debido a la diversidad de metodologías y endpoints observados.  

Así, las conclusiones de esta evaluación preliminar sobre CEM-RF y cáncer indican que no hay evidencia suficiente y de calidad para afirmar que la exposición a RF influya en las características clave de los carcinógenos humanos. La fuerte correlación negativa entre la calidad del estudio y la probabilidad de encontrar efectos hace necesaria la realización de estudios más rigurosos y bien diseñados para evaluar adecuadamente los posibles efectos carcinogénicos de los CEM-RF.  Este análisis crítico respalda que, por ahora, no hay evidencia confiable de que exposiciones por debajo de los límites ICNIRP 2020 provoquen efectos carcinogénicos y, por tanto, no justifica cambios en la regulación.

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