María Jesús Prieto
Especialista en Radiopatología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid
María Jesús Prieto trabaja en el Centro de Radiopatología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, que es un centro de referencia nacional especializado en la atención a personas irradiadas o contaminadas por sustancias radiactivas.
Se dedica al análisis del daño cromosómico producido por la exposición a radiaciones ionizantes. Su labor se centra tanto en la estimación de dosis absorbida en situaciones de posible exposición accidental a radiación, como en estudios de radiosensibilidad en pacientes que van a recibir o han recibido tratamiento de radioterapia. El centro forma parte de diversas redes internacionales de apoyo y cooperación, incluyendo la OMS, la OIEA y redes europeas como RENEB.
Disfruto de muchas cosas. Especialmente cuando varios equipos nos unimos para interpretar juntos los resultados que hemos obtenido. Este tipo de trabajos me ha permitido conectar con profesionales de instituciones muy diversas, aprender de sus formas de trabajar, viajar, conocer otros centros y descubrir perspectivas que nunca habría imaginado. Gracias a ello he conocido a muchas personas, muchas de las cuales hoy considero amigas.
El laboratorio dependía inicialmente del Servicio de Dosimetría y Radioprotección del Hospital. Desde el principio tuve mucha relación con los físicos, y fueron ellos quienes me introdujeron en la SEPR.
Comprometida, científica y cercana.
A comienzos de los años 90 asistí a mi primer congreso de la SEPR, celebrado en Santiago de Compostela. Era muy joven y llevaba dos comunicaciones orales, lo que representaba un reto importante para mí en ese momento. Disfruté muchísimo de todo, incluida la parte social, y además se celebraba en mi tierra, lo que lo hizo aún más especial. Fue mi primer congreso científico y regresé encantada.
Cualquiera de las publicaciones técnicas del OIEA.
Que es un campo en evolución. La tecnología avanza, las normativas se actualizan y siempre hay algo nuevo que aprender. Además, es un ámbito muy colaborativo, lleno de profesionales dispuestos a compartir conocimiento. Al final, es un trabajo que contribuye a que pacientes, profesionales y sociedad estén más seguros.
Probablemente en Galicia, acompañada de mi familia y con mis amigos.
Viajar, ver películas en familia, leer, ir al teatro y al cine, quedar con amigos. Antes disfrutaba mucho jugando al pádel, aunque he tenido que dejarlo.
Durante años quise ser veterinaria. No pensé en dedicarme a la biología hasta bachillerato, y me alegro de la elección.
Es difícil quedarme con uno solo, pero intento seguir este: "Haz lo que puedas, con lo que tengas y donde estés. Y lo que no dependa de ti... suéltalo."
Libros de fácil lectura, de los que enganchan. Los últimos que he leído son de Laetitia Colombani, Lorenzo G. Acebedo y Cho Nan Hoo.
No necesito grandes lujos para sentir que vivo algo especial. Disfruto muchísimo viajando con mi familia y con amigos. Con un poco más de tiempo y dinero, no pediría mucho más.
Si tiene que ser algo relacionado con la biología, algo que siempre me ha llamado mucho la atención, es que, aunque compartimos el 99,9% de nuestro ADN, ese 0,1% restante basta para explicar toda la diversidad, desde nuestra apariencia física hasta la personalidad o la respuesta a los tratamientos. La biología es realmente compleja.
Muchas cosas...
No especialmente. Me encantaría tener un talento extraordinario, como tocar un instrumento o cocinar de maravilla, pero no ha sido el caso. Si se considera talento, hago punto de cruz, aunque más que una habilidad extraordinaria es una actividad que me relaja.
Alguno de Elton John o de Ed Sheeran.
A lo largo de mi vida he acumulado buenas dosis de situaciones vergonzosas. La última ha sido este año en la reunión de EURADOS. Siempre en los congresos, en los distintos mostradores de las empresas, suelen regalar bolígrafos, caramelos, bombones, peluches... Pues bien, en la última reunión, uno de los stands tenía una pequeña cajita de caramelos. Pensamos que era un obsequio y otro compañero y yo nos la llevamos con total naturalidad. Mi sorpresa llegó cuando se envió un comunicado a todo el personal pidiendo que, por favor, quien se hubiera llevado los caramelos los devolviera, ya que no eran un regalo. Por supuesto, los devolvimos muertos de vergüenza.
Con Jane Austen, para que me contara historias de romances imposibles y las costumbres de la sociedad inglesa de principios del siglo XIX.
Sí, algunos objetos de mis padres, que me ayudan a recordarlos y sentirlos siempre presentes.
"Según lo hagas en la vida, así lo encontrarás."
Pues ahora que está tan de actualidad todo lo relacionado con la IA podría ser algo así: ¿Cómo se prevé que la inteligencia artificial afecte en el futuro al personal investigador en tu área de trabajo?
